Tu perro se acerca corriendo a saludarte, feliz como siempre, y justo cuando te da esos lametazos de bienvenida notas algo: su aliento huele fatal. Es una de esas cosas que muchas veces se dejan pasar pensando que «es normal en los perros», pero lo cierto es que un mal aliento persistente casi siempre tiene una causa detrás, y en algunos casos puede ser una señal de que algo no va bien. Te contamos por qué le huele mal el aliento a tu perro, cuándo es solo cuestión de higiene y cuándo conviene prestarle más atención.
En este artículo te contamos:
¿Qué es la halitosis canina y por qué aparece?
La halitosis canina no es más que el nombre técnico para el mal aliento en perros, y en la inmensa mayoría de los casos nace en la propia boca. Los restos de comida que quedan entre los dientes son degradados por bacterias, y ese proceso libera compuestos con un olor muy característico y desagradable.
Cuando esos restos no se retiran a tiempo, se forma placa bacteriana, que si se mantiene en el tiempo termina mineralizándose y convirtiéndose en sarro. Es un proceso progresivo: empieza con un ligero mal olor y, si no se actúa, puede acabar derivando en una enfermedad de las encías bastante más seria.
Las causas más frecuentes del mal aliento en tu perro
En consulta, la mayoría de los casos de mal aliento se explican por unas pocas causas que se repiten constantemente. Conocerlas ayuda a entender por qué un simple spray “quitaolores” no resuelve el problema de fondo.
Placa y sarro dental
Es, con diferencia, la causa más habitual. La placa bacteriana se acumula sobre todo en los dientes de atrás y en la zona de contacto con la encía, y con el tiempo se endurece formando sarro, que ya no se elimina con el cepillado normal. Cuanto más sarro se acumula, más intenso suele ser el olor.
Enfermedad periodontal
Cuando la placa y el sarro se mantienen sin tratar, pueden derivar en enfermedad periodontal: la inflamación e infección de las estructuras que sujetan el diente a la mandíbula. Es una de las principales causas de mal aliento en perros adultos y, además del olor, suele acompañarse de encías enrojecidas o sangrantes y molestias al masticar.
Restos de comida y mala alimentación
Algunos alimentos húmedos o de muy baja calidad dejan más residuos adheridos a los dientes, lo que facilita el crecimiento bacteriano. También influye comer objetos o restos que no deberían formar parte de su dieta, algo bastante habitual en perros que hurgan en la basura o cogen cosas del suelo en el paseo.
Problemas digestivos
No todo el mal aliento nace en la boca. Algunos trastornos del estómago o del intestino pueden producir un olor que asciende hasta la respiración, especialmente si van acompañados de otros síntomas como gases, vómitos ocasionales o cambios en las heces. En estos casos, cuidar solo la higiene dental no elimina el problema.
Cuando el mal aliento puede indicar algo más serio
Además de la causa dental, hay un detalle que muchas veces se pasa por alto: el tipo de olor puede dar pistas sobre su origen. No sirve para hacer un diagnóstico por tu cuenta, pero sí para saber cuándo merece la pena comentarlo en consulta con más detalle.
- Un aliento con un punto dulzón o afrutado puede asociarse a alteraciones metabólicas como la diabetes, sobre todo si además el perro bebe y orina más de lo habitual.
- Un olor que recuerda al amoniaco o a orina puede relacionarse con un funcionamiento renal alterado, especialmente en perros mayores.
- Un mal aliento muy intenso y repentino, distinto al habitual, conviene comentarlo igualmente, aunque no vaya acompañado de otros síntomas evidentes.
Esto no significa que cualquier mal aliento sea sinónimo de una enfermedad grave: en la gran mayoría de los casos, la causa sigue siendo dental. Pero si el olor cambia de forma notable o se acompaña de otros signos como pérdida de apetito, cansancio o cambios en la sed, es un buen motivo para pedir cita y descartarlo.
Mal aliento en cachorros: ¿es normal durante el cambio de dientes?
Si tu cachorro tiene entre 3 y 7 meses y notas que su aliento ha empeorado, es probable que esté relacionado con el cambio de dientes de leche por los definitivos. Durante esta etapa es habitual que queden restos de comida atrapados junto a dientes flojos o encías algo inflamadas, lo que favorece el mal olor temporal.
Suele mejorar solo según van cayendo los dientes de leche y saliendo los definitivos. Aun así, conviene vigilar que no quede ningún diente de leche retenido una vez ha salido el diente permanente correspondiente, ya que en ese caso sí puede ser necesario extraerlo para evitar problemas de alineación más adelante.
Cómo prevenir el mal aliento de tu perro día a día
La buena noticia es que la mayoría de los casos de mal aliento se pueden prevenir con hábitos sencillos mantenidos en el tiempo.
Cepillado dental regular
Es la medida más eficaz. Lo ideal es acostumbrar a tu perro desde cachorro a que le cepillen los dientes con pasta específica para perros, nunca con pasta de dientes de humanos. Cuantas más veces por semana se haga, mejor se controla la formación de placa.
Snacks y juguetes dentales
Los snacks pensados para la higiene dental y los juguetes de masticación ayudan a arrastrar parte de la placa de forma mecánica mientras el perro juega o mastica. No sustituyen al cepillado, pero son un buen complemento en el día a día.
Alimentación de calidad
Una alimentación adecuada a su edad y tamaño influye también en la salud bucal. En Vetercosta solemos recomendar valorar el pienso o la dieta que sigue tu perro si notamos que acumula sarro con facilidad, ya que algunos alimentos favorecen menos la acumulación de placa que otros.
Cuándo acudir al veterinario
No hace falta esperar a que el mal aliento sea insoportable para pedir cita. Es recomendable acudir al veterinario si notas sarro visible, encías enrojecidas o sangrantes, dificultad para comer, o si el mal aliento aparece de forma repentina y muy marcada. También conviene una revisión dental periódica aunque no haya síntomas evidentes, ya que muchos problemas empiezan sin dar señales claras al principio.
En consulta valoramos el estado real de la boca y, si hace falta, planteamos una limpieza dental profesional bajo anestesia, la única forma de eliminar el sarro ya formado por debajo de la línea de la encía.
Una boca sana también es un perro más sano
El mal aliento casi nunca aparece de la nada: suele avisar de que algo necesita atención, aunque sea algo tan sencillo como retomar el cepillado. Si en Chiclana notas que el aliento de tu perro ha cambiado o hace tiempo que no le revisan la boca, en nuestro servicio de odontología veterinaria le hacemos una valoración completa y te explicamos qué necesita.
Puedes pedir cita llamando al 956 53 46 36, escribiendo por WhatsApp o a través del formulario de la web.